La costumbre de refrescar nuestras bebidas usando cubitos de hielo se debe al tesón de Frederic Tudor,un norteamericano al que hace dos siglos le pareció ver un gran negocio en el transporte y fraccionamiento de grandes bloques congelados, y que pese a las burlas iniciales de sus contemporáneos, amasó una enorme fortuna y llegó a ser conocido como “El Rey del Hielo”.Nacido en 1783 en la ciudad de Boston, Frederic Tudor se obsesionó por el hielo desde muy joven. Durante un picnic familiar, Frederic y su hermano William bromearon con la posibilidad de vender bebidas frescas en el Caribe, algo que podría convertirlos en millonarios.

Claro, los comienzos no fueron sencillos. Mostrándose escépticos por lo extraño del cargamento, ningún dueño de buque mercante aceptó transportar la carga de Frederic Tudor, quien se vio forzado a consumir todos sus ahorros en la compra de un navío propio. Su primer objetivo consistió en exportar los bloques de hielo a la isla de Martinica, en donde pensaba obtener el monopolio de las bebidas refrescantes.

En 1806, el barco de Frederic Tudor llegó a Martinica llevando 80 toneladas de hielo para vender a sus acalorados habitantes. Pese a que el cargamento llegó a destino en óptimas condiciones, la operación comercial resultó un fracaso absoluto. Los lugareños no estaban dispuestos a estropear el sabor de sus bebidas locales y se negaron a comprar el hielo de Tudor, quien veía con desesperación cómo su hielo se derretía sin remedio.

Pero la obstinación de Tudor era inquebrantable, e hizo lo imposible para convencer al mundo de que comprasen sus cubitos de hielo.

En la década de 1820, Frederic Tudor recurrió a todas las técnicas de ventas que se le ocurrieron para demostrar las bondades de su producto. Tenía por costumbre invitar a cenar a personajes distinguidos, a los que servía bebidas en vasos de cristal con cubos de hielo flotando en su interior.

Tudor viajó por todo el país ofreciendo su original producto. Convenció a los dueños de los bares para que vendiesen las bebidas con hielo al mismo precio que al natural, enseñó a los restaurantes cómo fabricar helados usando sus bloques de hielo y hasta dialogó con los médicos en los hospitales para explicarles que el hielo resultaba una cura ideal para los pacientes afiebrados. Lo cierto es que las personas jamás habían necesitado el hielo hasta que Tudor se los hacía probar.

Los negocios prosperaron a partir de entonces, Frederic Tudor no sólo consiguió vender bloques de hielo en el Caribe (especialmente en La Habana) sino que también transportó su producto a toda Europa e incluso hasta la India. En su época de mayor esplendor, las compañías hieleras de Tudor, realizaban embarques de más de 180 toneladas de hielo hacia Calcuta.

Finalmente, la obsesión de Tudor por los cubitos de hielo dio sus frutos; se le conoció como “El Rey del Hielo” y se volvió multimillonario, falleciendo en 1864, varias décadas antes de que la llegada de la electricidad y los avances en los sistemas de refrigeración volvieran obsoletas a sus industrias.

Asi surgieron las primeras formas de conservar nuestros alimentos y enfriar nuestras bebidas. Realmente no existe un lugar o una persona que inventara una Hielera. Se dice que desde la antiguedad los Aztecas buscaban el hielo en los picos de las montañas donde se encontraba el hielo al natural, mandaban cuadrillas de sus mejores corredores y se colocaban a ciertas distancias en forma de relevos para hacer llegar a su Emperador el hielo de la manera mas rapida posible.

Tambien, sin muchos datos se dice que un granjero en Maryland, invento la primera hielera .Todo esto y el gusto por lo frio, la conservacion de alimentos y las ricas bebidas heladas, desato la creación de las primeras hieleras, empaques y formas de trasportación del hielo.

ice-2

ice-3

ice-harvesting-cutting

ice-king-horse

the-ice-man

hielo-07

hielo-06hielo-01hielo-02hielo-03hielo-05